¿Cuánto vale el conocimiento libre? 14.000 millones de euros, por ejemplo

Recientemente, James E. Bromberger, consultor IT y desarrollador en diversos proyectos de software libre, publicaba en su blog la valoración que había realizado de la séptima versión de Debian, denominada Wheezy, y la fijaba en torno los 14.400 millones de euros, teniendo en cuenta las líneas de código fuente (¡¡más de 419 millones!!) de todos los paquetes de software que constituyen la distribución.

Esta cifra es la actualización de las estimaciones que se hacían en el estudio "Counting Potatoes" (a partir de la página 60) realizado en el año 2004 por el profesor Jesús González Barahona, de la Universidad Rey Juan Carlos, en la que aplicando el Modelo Constructivo de Costes (COCOMO) para calcular el esfuerzo ligado al desarrollo del software, llegaban a valorar la versión de Debian Potato en 1.400 milones de euros. Es decir, en casi diez años el valor de esta reconocida distribución se ha multiplicado por diez, como también lo ha hecho el número de paquetes y líneas de código en una proporción prácticamente similar.

Como conocimiento libre que es, cualquier persona o institución puede tener acceso inmediato a tal inmensidad de aplicaciones y, como software libre que es, a todo su código fuente, para realizar con él lo que le parezca más adecuado. Una empresa, grande o pequeña, o un emprendedor que comience su andadura en el sector TIC (donde es seguro que va a tener más fácil el acceso al conocimiento que a la financiación), puede incorporar de una forma simple un activo valorado en varios miles de millones de euros que sin duda le ayudará mucho a entrar y posicionarse en el mercado.

Es cierto que descargarse el código fuente de software libre y ponerse una empresa a generar beneficios no es automático (ójala...pero no), pero también es cierto que este tipo de activo es una fuente de ventajas competitivas, sobre todo para pequeñas y medianas ingenierías se software, a las que el acceso a sistemas y aplicaciones libres las puede ayudar a encontrar su espacio en el mercado o a reforzar su posición, dominando el desarrollo o la prestación de un abanico de servicios en torno a ellas. Es decir, la incorporación de software y conocimiento libres es útil, al menos, para saltar varios escalones frente a la competencia y competir, incluso de forma global, con productos y empresas muy implantados en el mercado, cuestión que era impensable para una pequeña o mediana empresa hace tan sólo unos años, o para Google, revolucionar el mercado de los dispositivos móviles con la creación del sistema Android. Todo ello gracias al conocimiento libremente disponible, y que, como en el caso de Debian, se va multiplicando por las aportaciones que realizan cada vez más desarrolladores.

Entonces, ¿tanto vale el conocimiento libre? Desde luego, vale por lo menos lo que cuesta crearlo, en el caso de Debian esos 14.000 millones de euros, según el cálculo que se ha descrito al inicio. Sin embargo, existen otras variables, que además son difíciles de valorar y que seguramente multiplicarían por mucho esta cantidad. Por ejemplo, el valor conjunto de las comunidades de desarrolladores voluntarios de un determinado producto, el valor añadido de la combinación de varias plataformas o paquetes de software o finalmente, el valor que aporta un activo de este tipo al incorporarlo al catálogo de soluciones de una organización, etc. En resumen, su valor va mucho más allá del desarrollo del código tangible y se extiende a todas las escalas, desde el desarrollo hasta el uso final.

Lo impresionante sigue siendo que cualquiera puede tener libre acceso a algo tan valioso y, mejor aún, aportar más valor colaborando y compartiendo. ¿Te apuntas?.