Europa, Andalucía, Extremadura, América Latina: todo un ecosistema de innovación abierta basado en software libre y conocimiento compartido

Cuando ya hace un mes que se clausuró la Conferencia Internacional de Software Libre 2012, que en esta edición se ha celebrado en Granada, y ahora que hemos tenido el tiempo suficiente para saborear los mejores momentos (por cierto, comprobamos cómo Europa, pero sobre todo América Latina tienen un papel fundamental), nos ronda en la cabeza una reflexión derivada de la buena idea de hacer coincidir en el mismo evento la conferencia de software libre, el encuentro Guadalinfo y el congreso nacional de Telecentros.

Y es que se trata de los elementos que forman parte de un mismo sistema, que constituyen las bases de la promoción de las TIC entre la ciudadanía, y que son un magnífico ejemplo de cómo mediante la aplicación del software libre y el conocimiento compartido se ha desarrollado todo un ecosistema de innovación abierta, que ha permitido generar y proveer las herramientas adecuadas para los usuarios, y con la intervención de los usuarios en su elaboración. Porque, en efecto, si algo define el proceso de innovación abierta, es que en él pueden, y deben, intervenir todos los actores presentes en la cadena de valor del producto, incluída la "competencia", aunque ya sabemos que en lo que se refiere a las tecnologías abiertas este paradigma cambia en positivo.

De esta forma es como se construyen productos como Guadalinex Guadalinfo, Guadalinex Edu, LinEx, o LinEx Educación, o LibreOffice en el ámbito más global. Mediante la intervención de todos los agentes implicados, desde la concepción del producto, hasta el usuario final, compartiendo el conocimiento necesario para obtener el mejor producto y más adecuado posible. La ventaja es que el software libre desde sus orígenes nace orientado hacia un modelo de innovación abierta, por lo que en el área de las tecnologías de la información hace más fácil (y muy transparente) el proceso de innovación vinculando usuarios, desarrolladores y organizaciones de interés, como administraciones públicas o empresas. Al fin y al cabo, el acceso al código fuente, y al conocimiento en profundidad de los procesos son los elementos que van a permitir trabajar para desarrollar mejores productos o servicios y en este ámbito el software libre puede ahorrar una parte importante del esfuerzo.

De esa manera es como han trabajado las administraciones en Andalucía y Extremadura, y de esa forma es cómo están trabajando distintos países en América Latina para conseguir poner la tecnología al servicio de la ciudadanía de la forma más adecuada, en terminos de funcionalidad, pero también en términos de eficacia y eficiencia. Y, por supuesto, es la manera en la que trabajan las empresas en el siglo XXI, siendo la innovación abierta a través del software libre una fuente de ventajas competitivas para la pequeña y mediana empresa tecnológica.

Ahora lo que quizás se echa en falta aún es establecer los puentes América Latina - Europa, que nos permitan mejorar ese ecosistema, y que a buen seguro darían como resultado la creación de un polo de desarrollo intercontinental competitivo. Pero, ¿quién será el primero en dar el paso?